IMPUESTO A LAS GRANDES FORTUNAS

La ley 27605, que fue sancionada por el gobierno el pasado 4 de diciembre de 2020, con motivo de morigerar los efectos de la pandemia, ha introducido un efecto contraproducente, teniendo un impacto fiscal negativo debido a la caída de ahorro e inversiones y posibles fugas de capitales al extranjero.
Dicho impuesto alcanza a personas humanas y sucesiones indivisas residentes en el país, por única vez, por la totalidad de su patrimonio declarado en el país y en el exterior, valuados en términos de lo establecido por la ley de Impuesto sobre Bienes Personales independientemente del tratamiento que revistan frente a ese gravamen y sin deducción de mínimo no imponible alguno, a la fecha de entrada en vigencia de esta ley.
Es que esta ley prevé el cobro por única vez de una tasa de entre el 2% y 3,5%, como muestra la escala a continuación, a los patrimonios de las personas físicas que hayan declarado más de 200 millones de pesos. Se estima que estarán alcanzados unos 12.000 contribuyentes.

Por los bienes situados en el exterior, en caso de no verificarse su repatriación se deberá calcular el aporte a ingresar conforme la tabla que se detalla a continuación:

Se entenderá por repatriación, el ingreso al país, dentro de los sesenta (60) días, inclusive, contados desde la entrada en vigencia de la ley, de:
* las tenencias de moneda extranjera en el exterior, y * los importes generados como resultado de la realización de activos financieros en el exterior, que representen como mínimo un treinta por ciento (30 %) del valor total de dichos activos. 

La presentación de la declaración jurada y el pago del saldo resultante, deberán efectuarse hasta el día 30 de marzo de 2021, inclusive.

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